La difusión acústica es el proceso mediante el cual las ondas sonoras se dispersan en múltiples direcciones al interactuar con superficies diseñadas específicamente para distribuir el sonido de manera uniforme en un espacio.
A diferencia de la absorción acústica, que reduce la energía sonora convirtiéndola en calor, la difusión preserva esa energía, permitiendo mantener una acústica "viva" y natural sin que el espacio se sienta excesivamente amortiguado o "muerto".
Beneficios de la difusión acústica
Implementar la difusión en una sala impide que el sonido rebote de forma directa y concentrada, lo que podría distorsionar la claridad y la imagen estéreo. Además, ayuda a que el sonido se sienta envolvente y mejora la percepción espacial, aportando una sensación de “profundidad” y “aire” al ambiente.
También minimiza las resonancias no deseadas que suelen ocurrir entre superficies paralelas no tratadas y en salas de conferencias o cines garantiza que el habla y los efectos se escuchen con claridad desde cualquier punto.
Los difusores
Mientras que una superficie plana refleja el sonido en un ángulo igual al de su incidencia (siguiendo la ley de reflexión), un difusor utiliza superficies geométricas irregulares. Al chocar contra estas irregularidades, la energía de la onda sonora se divide y se propaga en múltiples ángulos y direcciones, eliminando los puntos de concentración de sonido.
Existen diferentes diseños según las frecuencias que se necesiten tratar y el espacio disponible:
Difusores de base geométrica
Estos dependen principalmente de su forma física para desviar las ondas sonoras.
Podemos encontrar los difusores policilíndricos, que son paneles con una curvatura convexa (radio menor a 5 metros). Su función es puramente geométrica: al ser una superficie curva, el sonido que incide "rebota" abriéndose hacia los lados en lugar de concentrarse en un solo punto. Son muy efectivos para frecuencias medias y altas, y tienen la ventaja de ser constructivamente sencillos.
Difusores de secuencia matemática (Schroeder)
Estos son más avanzados porque no solo dispersan el sonido en el espacio, sino que también afectan la fase de la onda, logrando una distribución mucho más uniforme.
- MLS (Maximum Length Sequence): Utilizan una superficie lisa con ranuras cuya distribución y profundidad se basan en secuencias binarias matemáticas. Una de sus mayores ventajas es que presentan una menor absorción en bajas frecuencias en comparación con los modelos QRD o PRD, lo que permite mantener la calidez de los graves en la sala.
- QRD (Quadratic Residue Diffusor)
- Unidimensional (1D): Consta de ranuras paralelas de igual anchura pero profundidades calculadas matemáticamente. Estos difunden el sonido en un solo plano (normalmente horizontal si las ranuras son verticales).
- Bidimensional (2D): Sustituye las ranuras por "pozos" cuadrados de profundidades variables. Esto permite que el sonido se disperse de forma hemisférica (en todas las direcciones), ideal para techos o paredes traseras en salas de escucha crítica.
- Unidimensional (1D): Consta de ranuras paralelas de igual anchura pero profundidades calculadas matemáticamente. Estos difunden el sonido en un solo plano (normalmente horizontal si las ranuras son verticales).
- PRD (Primitive-Root Diffusor): Aunque son similares a los QRD en apariencia, utilizan una secuencia numérica basada en raíces primitivas. Esto ayuda a evitar ciertos "lóbulos" de reflexión que a veces generan los QRD, logrando una difusión aún más aleatoria y natural.
La profundidad de los pozos en un difusor QRD o PRD determina la frecuencia más baja que puede difundir. Cuanto más profundo es el difusor, más capacidad tiene para actuar sobre frecuencias graves. Por el contrario, el ancho de los pozos determina el límite de alta frecuencia (frecuencias muy agudas requieren pozos muy estrechos).